Cuando se piensa en la moda de los 80, una de las primeras imágenes que vienen a la cabeza es el recargado look de las protagonistas de las series Dinastía, Falcon Crest o Dallas. Más rebelde, traviesa y atrevida se presentó Madonna. Los corpiños hiperceñidos, las faldas globo, las medias de red, los guantes y las cadenas con crucifijos fueron su señas de identidad por aquellos años.
Mujer tímida, agresiva y muy sensual
Grandes hombreras, camisas y blusas holgadas, cinturones anchos, faldas globo, pantalones entubados, minifaldas, leggins, botas altas por encima de la rodilla y perlas por doquier, tres décadas después, conquistan los aparadores de todo el mundo y desean reconciliarse con los años de la ostentación y del exceso.
La estética de los años 80, a veces, maltratada y criticada por su opulencia y colorido, hoy pone de manifiesto a una mujer mas que tímida, agresiva, seria, fuerte y con ganas de destacar por sus sensualidad.
Las hombreras, símbolo de la moda de esa década, huyen de su estilo yuppie, y regresan a los armarios femeninos para plasmar una imagen rectangular y poderosa. Balmain, Jean Paul Gaultier, Dolce&Gabbana, Anna Sui o Louis Vuitton, entre otros diseñadores, con hombreras tipo coraza, proponen siluetas en forma de V que actualizan la figura femenina con cortes muy masculinos.
A través de mangas farol, piezas geométricas, opulentos holanes, ángulos rectos, repujados medievales, pelo aplicado y exóticas plumas, los diseñadores abusan del volumen, recrean el exceso y esculpen un perfil propio de los años 80.
Noches sin fin
El cuero negro y el cristal son los protagonistas de la estética del pop y del rock. Su versatilidad permite a los actuales creadores adaptarlo a prendas como camisas, pantalones muy entubados, chalecos, faldas y cazadoras.
Con un pantalón masculino, camisa blanca o jersey de cuello alto y zapatos planos resultará ideal para llevar durante el día, mientras que combinada con un minivestido, medias gruesas y con adornos y tacón será imprescindible de noche.
Brillos de cristal , lentejuelas, drapeados y colores intensos, eléctricos, inclusos chillones, azul metálico, fucsia, morado, amarillo limón o rojo, definen las prendas nocturnas. El siempre elegante negro ocupa un lugar destacado y el dorado se encarga de irradiar luz a prendas de antro.
Los escotes son amplios y caen hasta la cintura en forme de V invertida; el largo de la falda se acorta y el hombro se muestra sensual con mangas asimétricas. Zac Posen, Alexander Wang, Lanvin, Jil Sander, Gucci y Michel Kors recrean vestidos de noche y fiesta con sinuosos cortes, divertidos volantes y ricos tejidos.
Inspirados en la riqueza y suntuosidad ornamental de los mosaicos bizantinos, Christian Dior, Hervé Leger, Marc Jacobs, Oscar de la Renta, Lacroix o Alberta Ferretti eligen la opulencia desmedida y presentan vestidos cortos y largos con cuellos elaborados con pedrería semipreciosas, chaquetas brocadas, vestidos con abalorios aplicados en hileras, rosetones y cuentas, y pantalones con hilos dorados de seda.
Para las más sobrias, los trajes de noche respiran austeridad, los tonos se apagan, los escotes son inexistentes y los hombros y la cintura se remarca en siluetas con caída libre. Correctos, austeros y polivalentes son los modelos propuestos por Salvatore Ferragamo, Stella McCartney, Valentino, Donna Karan y Giambattista Valli.
FUENTE: http://www2.esmas.com/



