BlogKréalo!

10 de julio de 2017 publicado en

Cómo hacer que tu baño tenga luz propia

Cómo hacer que tu baño tenga luz propia

Cuando tienes un baño, lo primero que quieres es que sea funcional, es decir, que sirva para las funciones típicas de un baño. Y para conseguirlo, la iluminación ha de ser la adecuada. Si quieres saber cómo hacer que tu baño tenga luz propia y luzca como uno de los mejores, entonces sigue leyéndonos.

Baños con luz propia que destilan decoración y funcionalidad

Un baño ha de tener una buena iluminación y decoración para poder denominarlo buen baño. No basta con que tenga una buena decoración si a la hora de usarlo vemos que quedan sombras o que hay zonas que no están bien iluminadas.

Y lo mismo que ocurre con una habitación, hay que diferenciar varias zonas que dependerán en base al espacio de que se disponga así como también de los accesorios que se vayan a utilizar. No es lo mismo colocar una bañera que un plato de ducha porque el ambiente que se puede crear en uno o en otro son totalmente diferentes entre sí.

Pero, entonces, ¿cómo se debe hacer? No te preocupes, que te vamos a ayudar.

Cómo hacer que tu baño tenga una luz propia

Si estás buscando un baño que entre por los ojos y que parezca brillar por sí mismo, entonces debes tener en cuenta estos detalles que te vamos a dar. Parecen una tontería pero, uniéndolos todos ellos y llevándolos a cabo en tu baño conseguirán el resultado que buscas sin que te lo esperes. ¿No te lo crees? Pues toma nota.

Iluminación

A la hora de iluminar debes tener en cuenta los tres tipos de luces: general, puntual e indirecta. Todos ellos han de estar presentes en un baño pero cada uno de ellos es totalmente diferente entre sí.

Por ejemplo, en el caso de luz general, suelen usarse puntos de luz en el techo y, en la mayoría de ocasiones, se utilizan los focos halógenos o downlights para hacerlo porque su luz es similar a la luz natural.

La luz puntual sería para las zonas donde trabajamos como el mueble tocador, donde se suelen poner luces a los lados del espejo. Con esa luz es suficiente aunque, si el baño es muy grande, quizá necesites alguna luz más.

Finalmente, la luz indirecta es el tipo de iluminación más desconocido para los baños pero también la que otorga esa “magia”. Se trata de una luz que tiene como objetivo tener un ambiente relajado y acogedor. Y para ello puedes pensar en utilizar focos o apliques, en las paredes por ejemplo, con interruptores independientes porque la mayoría de las veces se utilizará solo de vez en cuando (cuando tomes un baño en la bañera, o cuando quieras relajarte en ella). Es una forma de tener iluminación pero que no sirve para realizar tareas importantes, es más bien como guía iluminativa.

Luz natural

Aparte de estos tipos de iluminación que debes usar, no está de más hablar de la luz natural que, en la medida de lo posible, no debe faltar en tu baño. Esto puede ser imposible en algunos casos (por ejemplo porque el baño no tiene ventanas o bien la ventana da a una zona donde no llega el sol).

En el caso de que la ventana sí permita que entre el sol debes escoger cristales translúcidos para permitir que el sol entre pero que no te vean desde fuera. Otra opción es la de usar una cortina para ocultarte cuando uses el baño.

Las bombillas adecuadas

Uno de los principales errores que se cometen en la iluminación de los baños es la de escoger las bombillas equivocadas. Y no, no hablamos de ninguna tontería, al contrario, se trata de un problema importante.

Necesitas escoger unas bombillas adecuadas y diferentes según lo que quieras. Por ejemplo, para la zona de iluminación puntual las mejores serían las bombillas halógenas porque dan una luz blanca y nítida que sirve de forma adecuada para trabajar. En cambio, para los focos, lo mejor serían las bombillas de bajo consumo que duran mucho más y gastan menos (porque al fin y al cabo son las que más encenderemos).

Diseña tu baño

Ahora que tienes en cuenta el tipo de iluminación que te hará falta necesitas saber qué vas a poner en tu baño. Para ello, intenta ubicar, aunque sea con objetos, cada uno de los sanitarios que quieres poner, los muebles, etc. A veces conviene saber las medidas y marcarlas en el suelo con el objetivo de ver si no recargas demasiado el baño o es difícil moverse por él.

Elige los colores adecuados

Como pensarás, un baño suele llevar casi siempre unos colores determinados relacionados con el azul o el color arena. Sin embargo, hoy día puedes escoger muchos colores para decorar. Eso sí, has de tener en cuenta el efecto de los colores en el estado de ánimo, sobre todo si lo que quieres es que te dé una sensación placentera y relajante (por ejemplo, con el azul alivias los dolores, potencia la tranquilidad, etc.; en cambio, el amarillo elimina toxinas; o el rojo, que estimula el sistema nervioso y te hace estar más activa).

Lo mismo ocurre con los colores de los sanitarios, ya que hoy por hoy puedes encontrar muchos colores diferentes con los combinar con el color de paredes.

No te olvides de los grifos

La grifería es otro de los aspectos que debes tener muy en cuenta. Porque si ya de por sí has cuidado los colores, la iluminación y los sanitarios, la grifería no puedes dejarla atrás pues será una de las partes que más destacará, sobre todo dependiendo del material que uses (si brilla o no). En este caso los grifos irán acorde a la decoración que hayas puesto por lo que pueden brillar o no, ser de una manera o de otra.

Lo que sí tienes que tener en cuenta es que sean funcionales y que cumplan con la función que han de realizar.

De esta manera, cualquier baño puede ser toda una obra maestra. ¿No te gustaría que le pasara eso a tu baño? Pues ya sabes lo que hacer.