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20 de julio de 2020 publicado en

Cómo iluminar un gimnasio en casa

Cómo iluminar un gimnasio en casa

¿Tienes una habitación vacía en tu hogar? ¿O quizá una sala en la oficina que quieras aprovechar para tus trabajadores?

Sea la opción que sea, una idea puede ser montar una gimnasio en casa o en la oficina. Sin embargo, hay muchos aspectos en los que te debes fijar y uno que a nosotros nos atañe es, sin duda, cómo iluminar un gimnasio. ¿Quieres que profundicemos en el tema?

Vamos a ello porque te dará lo que necesitas para hacer de esa habitación vacía un espacio que puede usar toda la familia.

Los primeros pasos para tener un gimnasio en casa o en la oficina

Tener un gimnasio en casa es prácticamente igual que tener un gimnasio en la oficina. Solo cambia el tamaño y que, al ser utilizado por muchas personas, conviene que tenga sistemas para eliminar malos olores (aire acondicionado, respiradores, etc.).

Pero, por lo demás, es igual: necesitas espacio, máquinas y mucha fuerza de voluntad para utilizarlo y sacarle provecho.

Si eso ya lo tienes, el paso siguiente es montarlo. Y ahí es donde podemos ayudarte nosotros.

Iluminar un gimnasio, las claves para conseguir un buen resultado

Cuando vas a un gimnasio, algo que los caracteriza es la luminosidad que hay en ellos. La luz implica movimiento, implica querer hacer cosas. Por eso es que un gimnasio en casa debe quedar muy bien iluminado para tener este efecto.

Esto es lo que vamos a enseñarte.

Lo primero, como te hemos dicho antes, es saber qué tipo de máquinas vas a colocar, qué tipo de muebles. Incluso es recomendable saber un poco la ubicación con el objeto de plantear la iluminación para que incida, sin que moleste, en las máquinas o los distintos espacios que se quieran crear: uno para boxeo, un espacio para una cinta de andar, otro para bicicleta, etc.

Dejando eso claro, las claves para iluminar un gimnasio son las siguientes:

Paredes y muebles claros

Te aconsejamos que, tanto las paredes, como los muebles que escojas (a ser posible no demasiados), sean de colores claros.

Esto se debe a que el color claro dará más luminosidad al espacio que utilices como gimnasio pero, también, a que al tener más luz, y ser clara, permitirá que tengas más ganas de ejercitarte. En otras palabras, como si la claridad implicara movimiento.

De hecho, es así; en días soleados tienes mucho más ánimo para hacer cosas. En cambio, cuando el día está nublado o llueve, la sensación que tenemos es la de querer encerrarnos en casa, cerca de una fuente de calor, y no hacer nada.

Muchas ventanas (Luz natural)

Al plantearte tener una habitación como gimnasio en tu casa, debes tener en cuenta dos cosas: el sudor y el mal olor. Por eso, es recomendable que la habitación que escojas tenga ventanas, que puedas abrirlas para que el aire ventile.

En caso de que no puedas optar por una habitación con ventanas tendrás que poner algún sistema que ayude a eliminar los malos olores y a que no haya humedades en esa zona. Esto lo puedes conseguir con un aire acondicionado ubicado en esa zona. Y ambientadores.

A ser posible, las máquinas que más vayas a usar colócalas cerca de las ventanas ya que estas son donde más te vas a centrar y donde los olores pueden ser más percibidos.

Y, por supuesto, recuerda que tendrás que limpiar la habitación a menudo, al igual que las máquinas.

Luces frías (pero cómodas)

Cuando tenemos que iluminar para realizar una actividad que requiere de toda nuestra atención buscamos luces que se asemejen a la luz del sol, es decir, claras, no amarillas.

Estas mismas luces son las que debes escoger para iluminar un gimnasio en casa o en la oficina. El motivo no es otro que hacer que la propia luz nos dé ganas de movernos, de concentrarnos en esa máquina o ese deporte y que queramos continuar, no cansarnos en poco tiempo y querer sentarnos en otro lugar.

Por eso, las luces han de ser frías, pero al mismo tiempo cómodas para que no te sientas mal estando mucho tiempo en la habitación.

En este sentido, te podemos recomendar las luces de temperatura entre 3800ºK y 4500ºK, que son las luces neutras más parecidas a la luz natural; o bien las luces de más de 5000ºK, luces frías, que se parecen a días muy soleados. Esta es la luz que se usa en cocinas y baños, pero también se pueden usar en gimnasios caseros.

Varios tipos de iluminación

Igual que con cualquier habitación, también aquí tienes que colocar varios tipos de luminarias. Por ejemplo, una iluminación general, con luces blancas. Una opción muy buena serían los focos empotables dispersos a lo largo del techo.

Después, en zonas donde uses más la maquinaria, podrías optar por alguna lámpara de pie que enfoque tu atención, por ejemplo, en la zona del contador, o incluso en una televisión que pongas para distraerte mientras haces ejercicio (para que no sientas que el tiempo se detiene y que no vas a acabar nunca).

Si optas por un saco de boxeo, puedes colocar unos apliques en las paredes (procura que no sobresalgan mucho), para crear un ambiente más íntimo en esa zona (y hacer que te sientas cómoda sacando tu estrés y nervios al golpear el saco).

Conviene que la luz general ilumine todo el espacio para que no se vean sombras, sobre todo cerca de las máquinas, que pueden minar un poco la sensación de actividad que se genera.

Las claves ya las tienes. Ahora solo debes pasar a la acción y construir tu gimnasio casero. Si lo usas a diario, aunque sean solo 30 minutos, te darás cuenta de los beneficios que ofrece a tu cuerpo y a tu estado de ánimo. Porque el ejercicio puede ser clave en el día a día. Y con una buena iluminación, mucho mejor.

Además, si tienes dudas, siempre puedes consultarnos. Somos profesionales de la iluminación y nos encantará echarte una mano para que el resultado sea el mejor posible.

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